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El segundo día de tu vida (Para Héctor)

diciembre 15, 2007

Desde aqui te escribo un relato de como fue el segundo día de tu vida…

2 de noviembre

Te cambiamos los pañales a las 12 y a las 4:30, Tu madre te dió el pecho a demanda. No dormimos casi nada la primera noche a tu lado, pero pasaban tan rapido las horas mirandote la carita y disfrutando de todos tus movimientos y gestos. Te quedaste dormidito junto al pecho de mama, momento que aprovechamos tu madre y yo para dar un engaño al cuero y dormitar unos minutos. Pero tu seguias buscando el pecho de tu madre, como te gustaba perderte en sus pezones. Yo te miraba para ver si te parecias a mi, pero te encontraba mas parecido a tu madre. a las 6 de la mañana echaste una buena meada en las sabanas de mama, mientras te cambiabamos. Y despues otra vez a comer del pecho de mama. A las siete empezastes a llorar y yo te cogi para consolarte, nuestras miradas se encontraron y las lagrimas caian de mis ojos, que sentimiento mas grande hijo mio. Mama de nuevo te dió el pecho y te quedastes sereno y disfrutando del nuevo calor de mama. Los dos estabais agotados y profundamente dormidos del Parto. Y yo os miraba las caritas para ver como dormiais y me sentía feliz de veros descansar tan compenetrados el uno con el otro. A las diez y media te deje con tu madre y tu abuela para descansar unas hotitas. Todavía la emoción era tan grande que me caian lágrimassin querer. Me acorde del porque de tu nombre, que gran hombre fue la persona que te dió tu nombre hijo. Ya te hablaremos de el algún día. 

A las once me despedí de ti, estaba agotado hijo, no solo por estar tantas horas sin dormir, sino por la tensión y el estrés del parto. Me fui a casa y regrese a las cuatro. La tarde fue tranquila, acompañado de tus abuelos y algún amigo. Te dimos todos muchisimo amor y cariño, y tu pasaste la tarde sereno y tranquilo, durmiendo y soñando con el calor de tu madre y calmado con su olor. Con la llegada de la noche despertastes para comer y tu madre te dió el pecho. De nuevo te dormiste con ella en sus brazos y ella también se durmió. Mama estaba mucho más recuperada y su cara transmitía mucha felicidad. A mi me encantaba miraros a los dos dormidos y así pasé la noche, disfrutando de vuestro descanso.

Que felicidad mas grande hijo mio el haberte traido al mundo…

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